Entre arroz y niebla

Antes de entrar en la casa me quito las botas, llenas de barro del largo y lluvioso camino recorriendo los arrozales, y me calzo las chanclas de plástico que todos visten dentro de la casa. En el interior, todo parece del mismo color, desde la tierra que cubre el suelo hasta la estructura de la casa y los bancos de madera. Solamente destaca, colgado en la sala, el póster de un idílico paisaje de colores saturados.

 

Esa misma habitación, poco a poco, se va llenando del humo que desprende la fogata, donde la familia que nos acoge empieza a preparar la cena. Mientras tanto, de arriba a abajo de la casa, los niños juegan a su antojo.

Sentados alrededor del fuego, soy testigo de los momentos de cotidianidad que se van sucediendo y que me permiten entrar, silenciosamente, en la historia de sus vidas.

Lugar

Vietnam